¿De qué
hablaron
Andrić y Goya?
El famoso premio Nobel serbio, el escritor Ivo Andrić, pasó una parte de su carrera diplomática en Madrid, y quedó fascinado por la figura y la obra del famoso pintor español Francisco de Goya.
Autora: Maja Sikimić
El famoso premio Nobel serbio, Ivo Andrić, fue también diplomático de talento. Esa profesión lo llevó a España, a Madrid, donde pasó más de dos años en el cargo de vicecónsul. En realidad, se inspiró en la gente con la que estuvo en contacto, en todo lo que tuvo la oportunidad de ver y experimentar. En un cuaderno de viaje de 1934, titulado “La realidad española y los primeros pasos en ella”, entre otras cosas escribió: “El espíritu español a menudo se sorprende a sí mismo y, en muchos casos, no le gusta la palabra frontera. En esa realidad española, hasta la cosa más pequeña se avergonzaría si sólo sirviera al fin que la vida práctica le destinara. Allí, todas las cosas existentes se esfuerzan constantemente por superarse a sí mismas, y todas han sobrepasado su propósito vulgar, servir para el dedo, para el antebrazo, para el codo, elevándose a lo alto…”
Ivo Andrić escribió dos textos sobre Francisco de Goya, gran artista y uno de los representantes más significativos de la pintura romántica, tanto en España como en Europa. El primer texto, titulado “Goya”, lo escribió después de haber visitado la exposición dedicada a la vida del pintor en el museo del Prado. El otro texto, un ensayo novelado titulado “Una conversación con Goya” fue escrito en 1935. En él, en una conversación imaginaria con el pintor español, presenta su propia idea del arte. Goya, por cierto, no fue contemporáneo de Andrić. Aunque falleció cien años antes, en este texto el pintor se acerca a la mesa de Andrić para hablar con él sobre el arte y la vida. Andrić, de esta manera, creó una oportunidad perfecta para mantener una conversación ficticia con el hombre que para él era una especie de modelo a seguir en términos de creatividad, en la que exponía no sólo los fundamentos de su propia poética, sino también la de Goya.
A través del personaje de Paolo, amigo de juventud de Goya, Andrić les revela a los lectores su compleja visión del arte. Habla de su naturaleza divina y dual, del origen demoníaco y el poder de la ilustración que ilumina por dentro solo a los elegidos para luego transmitir esa luz a la gente común. Es una vocación que trae muchos placeres y sufrimientos, una carga que es a la vez maldición y bendición. En esta obra se exponen muchas ideas valiosas y preciadas sobre la vida y de cómo vivirla. He aquí algunas.
Cuando, nada más encontrarse, Goya y Andrić están sentados en la mesa de una taberna en la ciudad francesa Burdeos, Goya dice:
“Sí, señor, los parajes sencillos son los escenarios idóneos para los milagros y las grandes cosas. Las catedrales y los palacios, con toda su belleza y grandeza, en realidad representan sólo el florecimiento y la maduración de lo que apareció en la sencillez y la pobreza. La semilla del futuro está en la sencillez, mientras que la belleza y el esplendor son signos inconfundibles de la decadencia y la muerte.
En el fondo, yo siempre he preferido la sencillez, la vida libre, profunda, despojada de brillo y estilo. A pesar de lo que diga la gente y de lo que yo mismo pensara en otra época, en mi agitada juventud, las cosas son así. Así soy yo, sencillo”, dice Goya, “y así es Aragón, donde nací”.
Goya y Andrić coinciden en que las grandes cosas a menudo surgen de situaciones y circunstancias difíciles de la vida, que no hay creación sin sufrimiento. En la conversación entre los dos artistas emergen otras ideas importantes, sobre el esplendor y la sencillez, sobre las dos caras de la vida, sobre la importancia de no dejarnos llevar por el boato y la riqueza, y por otro lado, no desanimarnos nunca y no caer en la desesperación cuando la vida nos trae problemas y tormentos.
Esta obra es un testimonio de la posición del arte y los artistas. Toda creación es un viaje en el interior de uno mismo. Hay muchas encrucijadas y caminos secundarios en ese viaje, por lo que para quienes no lo hacen a menudo, el artista es “un sospechoso, un hipócrita enmascarado en el crepúsculo, un viajero con pasaporte falso”.
El artista debe ser consciente de la presencia del mal, pero también del bien en las personas, para descubrir ambos con su obra. El mal, que es omnipresente, no debe vencer, paralizar al artista, obstaculizarlo en el proceso de creación de la obra.
Estos son solo algunos de los pensamientos y mensajes intercambiados entre los dos artistas en la obra “Una conversación con Goya”. En muchas novelas de Andrić es posible ver de qué manera pone en práctica las ideas plasmadas en este ensayo. También es interesante que, basándose en los motivos de este ensayo, en 1984, Radio Televisión Belgrado hizo un drama televisivo “Andrić y Goya”, en el que Andrić fue interpretado por Miša Janketić y Goya por Ljuba Tadić.
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Maja Vasiljevic
S1 E2 | MAR 31, 2022 | 38 MINS

