¿Cómo es que Zrenjanin
casi se convirtió en la
“Nueva Barcelona”?

Esta es una historia sobre el intento de convertir el antiguo Bečkerek, es decir, Zrenjanin, en la Nueva Barcelona

Autora: Maja Sikimić

Del siglo XVI al siglo XVIII, casi doscientos años, la dinastía Habsburgo gobernó en España y estuvo dividida en dos ramas: española y austríaca. Cuando los Austrias perdieron el poder, una parte de sus seguidores se trasladó al Este. Algunos llegaron hasta Viena y Pest, pero como las autoridades locales no los acogieron con demasiado entusiasmo, la corte de Viena decidió trasladarlos a finales de 1735 a Banat, en esa época bajo el dominio de los otomanos.

Así es como en el período entre 1735 y 1737 llegaron alrededor de mil catalanes a Bečkerek, en total 122 familias.

El primer grupo de españoles de 74 familias llegó a través del Danubio a Pančevo en diciembre de 1735. A principios del siguiente año, un segundo grupo de españoles se asentó en Vršac y Timisoara. Construían casas, fabricaban seda, se dedicaban al comercio. Tuvieron una especie de autogestión local y su propia moneda llamada florín barcelonés.

Josef Huber, quien fue el comisionado real de transporte a cargo del reasentamiento, llevó un diario sobre todo lo que les pasó. Apuntó los nombres de colonos y lugares de los que provenían. Por ejemplo, José Muñoz de Madrid, Pedro Oliva de Barcelona, Antonio Estri de Valencia, Hierón Formosa de Cataluña, Rosa Salazar de Aragón… Todos eran personas comunes, dispuestas a hacer cualquier trabajo para sobrevivir. A mediados de 1736, en Banat apareció el último grupo de españoles. Por entonces ya tenían decidido asentarse todos en un lugar y eligieron Bečkerek.

Su plan fue construir un municipio con estatus de villa que se llamaría Nueva Barcelona. Hubo otras propuestas para el nombre del municipio, pero menos atractivas: Carlobagen, Carolonoble y Carolina. El proyecto de construcción que hizo cierto ingeniero y capitán Caiser abarcaba casas, campos, prados y viñedos. De Austria llegó el material y se convocó a los mejores maestros de Vršac. En febrero de 1737 Viena dio el visto bueno y empezó la construcción, pero todo fracasó. ¿Por qué motivo?

Primero, el mismo año estalló una nueva guerra entre Austria y Turquía y la proximidad del campo de batalla tuvo una influencia adversa en los colonos. Luego, muchos de los colonos eran gente mayor que ni estuvo capacitada para trabajar en el campo ni tuvo fuerzas para ello. Tampoco estaban acostumbrados a un clima más duro que el español, lo que tuvo un efecto negativo en su salud. Por eso, la administración de Banat anunció al año siguiente que “debido a la mala influencia del clima y la invasión de mosquitos”, los “pensionistas” españoles e italianos, según afirmaron, podían regresar a Viena y Buda.

Los constantes conflictos entre austriacos y turcos no les daban respiro. Los catalanes eran como un especie de zona colchón en la frontera de dos, en esa época, muy poderosos reinos. Todo tomó las dimensiones de una catástrofe cuando estalló la epidemia de peste. Los que sobrevivieron la enfermedad o evitaron contagiarse, según algunos documentos eran solo 347 personas, no tardaron mucho en irse de allí, y el gran incendio de 1808 borró muchas de las huellas dejadas por los catalanes en Banat.

Uno de los últimos catalanes en Banat fue el conde Francesc de Vilana Perlas, hijo de un colono, gobernador de la región de Timisoara de 1753 a 1769. Según la interpretación de algunos historiadores, el pueblo actual Perlez, cerca de Zrenjanin, lleva su nombre.

¿Qué más dejaron tras sí? Quedaron las moreras que habían plantado porque los gusanos de seda se alimentaban de sus hojas. Ya en 1737 se construyó una fábrica de seda, que se considera la primera planta industrial de esta zona. Los inmigrantes españoles y catalanes también participaron en la construcción de la actual Plaza de la Libertad en Zrenjanin, aprovechando los restos de la fortaleza de Bečkerek, que fue destruida por los turcos.

Los alemanes que abandonaron Belgrado huyendo de los otomanos se refugiaron en los hogares de los colonos españoles de la Nueva Barcelona. Muy pocos españoles que permanecieron en Banat con el tiempo se fundieron con alemanes o húngaros. Las huellas que han dejado es posible rastrearlas hasta bien entrado el siglo XIX.

Así terminó la historia de la Nueva Barcelona en Bečkerek. Sin embargo, aun hoy en día llama la atención el origen de ciertos apellidos, diferentes de los habituales en esta ciudad. Son apellidos como Solar, de la palabra española “sol” o Juanin de la palabra “joven”.

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Darko Peric
S1 E1 | MAR 17, 2022 | 36 MINS

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